pudor.

pero aunque seguía allí, mi sueño esperaba continuar.

La mañana vino a romper todo aquello que se construyó en la noche, la mañana vino con responsabilidades y nosotros nos dejamos en el olvido.

Y llegó la luz invasora, la cacofonía de las voces que despiertan, el ruido del mundo llegando. Éramos mártires de una guerra de ternura y sangre, nos rendimos ante las sábanas y las uñas, y fuimos incapaces de poner barrera alguna, tratando de no sentir deseo, inútil esfuerzo de no quemarse o seguir siendo.

La mañana vino a robarse los recuerdos, vino a maltratar nuestras heridas.

Cojeando, me alejo de tu habitación, el peso de mi vacío es insoportable; más ahora que, sin quererlo, me llevo parte de tu pasado, dos o tres palabras, un golpe y alguna de tus lagrimas.

y tú seguías allí, viendo como me alejaba, sabiendo que tu sonrisa quedo como una cicatriz en mi espalda. fantasma.

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